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Mostrando las entradas de abril, 2020

POEMA ESCRITO POR MI MADRE FALLECIDA

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           LECTURA DE UN POEMA ESCRITO POR MI MADRE FALLECIDA: "EN MI DOLOR"  ( Escrito por la Licenciada Doña Consuelo Martínez Reyes, nacionalidad salvadoreña y docente.) Lloran mi envejecido cuerpo, mi corazón y mi alma de dolor al sentir y saber que el dulce y confiado pajarito que anidaban en su corazón, se ha ido  o ha  muerto. Egoísmo humano: ¿qué hiciste con mi dulce ilusión de juventud? ¿A dónde hiciste que huyeran mi fe, mi amor, mi confianza, mi paz? Rumbos equivocados, sentimientos mal interpretados, no desgarréis más mi vida, mi alma, mi corazón, mi fe. Dad una nueva ruta, diáfana, cristalina, confiada… Que el ave maravillosa que por 48 años anidó en mi corazón, regrese de nuevo. Con alas de ilusión con espíritu renovado, pletórica de amor y vea que el dulce nido todavía guarda tibieza en su interior, que dentro de la calidez de sus pajas quebradizas hay un cora...

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

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Jesús explica la parábola del sembrador  MARCOS 18 18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.                        ("El que tiene oídos para oír que oiga") Parábola del...

COMUNIÓN ESPIRITUAL

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ORACIÓN ATRIBUIDA A SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte:  Creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado Tú mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en esta iglesia. Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono.  Amén (Tomado de Aciprensa)         ...