ALGUNAS MEMORIAS A PARTIR DE MI CAMINAR CON JESÚS Y MARÍA EN LOS AÑOS MÁS DUROS DE MI VIDA
Aproximadamente en el 2015, después de dos años de la muerte de mi mamá, comencé a visitar muchas iglesias, porque mi mamá me había dejado la "espinita" de la Virgen de Guadalupe, a quien ella volvió, en sus últimos años; pues si bien en silencio, siempre había creído con mucha fe en el Padre, el Hijo Unigénito Jesucristo y el Espíritu Santo.
Ella me hacía comparar los programas de una gran cadena de los cristianos evangélicos con una cadena de televisión católica. No puedo explicarlo, solo se que en la iglesia católica, y en la misa, me sentí totalmente como "en casa".
Sí, en sus últimos días me hizo mirarla a la Madre de Jesús, y luego de visitar iglesias y ver testimonios de conversión al Catolicismo, terminé bautizandome y haciendo mi primera comunión y confirmación en una iglesia católica, después de haberme preparado para ello con mi catequista y el sacerdote, por supuesto: y fui voluntaria en la Catequesis en el Comité del Pueblo, asistí a muchos talleres y rezos del Santo Rosario. Además me consagre a Jesús por medio de María en Lazos de Amor Mariano.
En medio de recuerdos de mis fallecidos padres, momentos familiares buenos y malos y demás cosas de la vida como el cuidado de mi hermano que padece una discapacidad mental, la inesperada muerte de mi hermano mayor...
Y en medio de mis clases a extranjeros y ecuatorianos y estudios, dándome siempre tiempo para la Iglesia...
Con muchos certificados y enseñanzas, hasta que en el 2023, a finales, comienzo a sentirme mal y ahora debo convivir con una insuficiencia renal grado 4 que si me ha limitado bastante.
Ahora mis principales actividades son en línea y a distancia, si bien he tenido la bendición de NO necesitar aun diálisis, y le ruego al Altísimo que nunca sea así, he podido desarrollar mi "Literapia" en cuanto a mis escritos y consejos que Dios ha puesto en mi corazón.
En el HPAS he encontrado profesionales que me han tenido paciencia y una Capilla con gente muy activa y de un espíritu de servicio a Dios formidable.
ESPIRITUALMENTE... Y A DISTANCIA...
Cuando pienso en la pasión y muerte del Señor Jesucristo,
es como si estuviera adorando a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar,
porque aun en la más profunda soledad de mi oratorio,
su sufrimiento en el Calvario y su Resurrección,
son tan reales en mí, como si estuviera en frente de la Santa Custodia;
Y cuando adoro al Señor Jesucristo,
y reflexiono sobre sus enseñanzas y milagros,
confesándolo como mi Señor y Salvador,
es como si hubiera comulgado, porque lo he recibido en mi ser,
y dejo que el Espíritu Santo sea derramado en mi corazón.
Y si además, invoco humildemente Su Presencia
cuando no puedo ir a la iglesia como debería,
y le abro la puerta de mi alma cada dia,
procurando obedecerlo entre lágrimas, caídas, alegrías y levantadas...
¡Entonces sí lo he recibido en mi vida! ¡Para el bien de mi alma
y el bien de los que me rodean!
Algo como la Virgen Santísima que solo necesitó decir: "SÍ"
para darnos al Salvador de la Humanidad:
¡El mejor regalo de Navidad! ¡Y un regalo más allá de Navidad!..
Por Mg. Luz Trujillo




Comentarios
Publicar un comentario