MI TESTIMONIO
Testimonio y testamento espiritual
Por Mg. Luz Asaya Trujillo Martínez
❤ I 💦
Érase
una vez una niña de cuatro años
que en la casa de sus abuelitos
largas horas pasaba mirando
el cuadro
de una mujer que mostraba su corazón herido.
Sólo
conocía al Señor de las Misericordias
de la Iglesia del Sagrario de Quito,
pero su memoria genética le decía que era la Virgen
y que Jesucristo estaba en la tierna mirada de
María...
Recuerdo haberla visto en sueños,
ojos azules como diamantes estrellados
cada uno con intenso brillo
y labios finos,
castaña cabellera y un manto blanco,
mejillas algo rosadas, vestido rosa pálido
y un rostro bello de singular encanto.
Niña aún, vi al Señor Jesucristo de espaldas
con una túnica blanca y sandalias,
alto, de hermosa
figura y cabello
castaño
y como supe que era Él, sin dudarlo,
le dije: “¡No te
vayas!”
Él sabía que yo no quería que se fuera
y ya me reclamaría en mi veintena:
"Yo soy el camino. ¡Es a mi a quién buscas!"
Así me diría cuando se me apareciera como un novio enojado y celoso,
llenando con intensa luz dorada
y sus ojos color miel, mi reposo...
¡Nunca me dejó pese a todo!
Mi cerebro adolescente infestado por ideas contrarias a la fe
lidiaba con el callado testimonio de mi madre,
¡Una verdadera mártir y yo no lo comprendía!
Y me alejé de la Santísima Madre
pues injusto me parecía
que por carecer de himen
¡Una mujer humillada y repudiada sería!
Durante toda la treintena estudié la Biblia
y mis familiares enfermaron en mis cuatro décadas.
Mirando canales católicos y protestantes,
en los últimos meses de vida de mi madre y tras serios, teológicos y caseros debates,
a la Virgen, mi madre volver decide
pidiéndole perdón por haber dudado a veces
y comienza a catequizarme en su lenta agonía...
Ella muere y muy sola me quedo,
y empiezo a asistir con seriedad a la iglesia de Pedro,
pues comprendo que María es Madre de la Eucaristía,
Virgen y pura, antes y después del parto,
Templo y Sagrario del Espíritu Santo,
y que su Inmaculado Corazón bondadoso,
toda mujer debería anhelar con gozo.
Ahora podía amar más a Jesucristo
porque ya amaba a Su Madre Santísima,
y habiendo realizado los santos sacramentos,
podía ya recibir en mis labios a mi Señor.
💖💝 II 💕💖
Ahora como una loca nerviosa me acelero para ir allá
y sentir Tu Presencia imperial
en la dulce capilla de catedral.
Llego al fin y en mi se dibuja,
sin darme cuenta una sonrisa,
¡Aquí estás! ¡Con gente buena y mala!
mas tú no viniste por los sanos
sino por los pecadores todos.
Pronto todo lo olvido
pues voy a recibirte en mis labios
y en mi corazón emocionado
Tu Santo Espíritu habrá quedado.
Cuando surgió la terrible enfermedad
mucho pesábame todo el día

Comentarios
Publicar un comentario